miércoles, 29 de julio de 2020

SOBRE LAS “JORNADAS DE CONFERENCIAS: LÍMITES Y FRONTERAS DE VENEZUELA, ASPECTOS HISTÓRICOS Y PROBLEMÁTICA ACTUAL”

El Universal, Miércoles 04 de febrero de 1998/Nacional y Política/Pág. 1-16
Por Marco Aurelio Fernández Hernández
Gral. Brig. / Docente

Hace más de 30 años, tuve esa llamita que se le mete a uno en la cabeza y no cesa hasta emprender el rumbo que ella marca. Tenía la inquietud por la falta de conocimiento en los asuntos de límites y fronteras de Venezuela. Aunque aparecía en el programa de bachillerato, este no se llevaba a cabo por la suspensión de clases, paros y marchas estudiantiles; al hacer los ajustes para cumplir con el programa de estudio, estos temas eran omitidos.

Durante la incursión de la corbeta colombiana Caldas, del 9 al 18 de agosto de 1987, en aguas del Golfo de Venezuela, por debajo de la línea Castilletes - Punta Salinas; me encontraba en los llanos apureños cumpliendo misiones de caballería (reconocimiento, seguridad y vigilancia). Sobre el problema de límites entre Venezuela y Colombia, sólo sabía que faltaba por delimitar áreas marinas y submarinas al noroeste del Golfo de Venezuela. Basado en mi desconocimiento del tema y en el de algunos compañeros de armas, me avoqué a consolidar mis conocimientos en materia de fronteras, conformando una biblioteca personal relacionado con: Historia de Venezuela, Geografía de Venezuela, Geografía Militar, Fronteras de Venezuela y Geopolítica; además de asistir a las conferencias que se celebraban en Caracas, sobre esas áreas temáticas. 

También, me dispuse a elaborar una hemeroteca de los temas relacionados con las fronteras haciendo énfasis en Colombia, debido a la importancia del momento, ayudado por mi esposa e hija, quienes también leían la prensa, recortaban los artículos y los catalogaban por área temática. Compilación que hice por seis años aproximadamente y que luego doné al Departamento de Historia del Comando de las Escuelas del Ejército, con el fin de dejar un material de consulta para el personal que estuviese interesado en el tema.

Asimismo, realicé algunas coordinaciones a propósito de solicitar que se impartiera la problemática fronteriza que presenta nuestro país, en las escuelas de capacitación militar del Ejército; pero fue infructuoso, debido a que el programa de las asignaturas obedece a un pensum de estudios previamente estructurado y establecido.

       El jefe de la División Académica del Comando de las Escuelas, me solicitó evaluar el programa de Geografía Militar, dándose la oportunidad para incluir el problema fronterizo entre Venezuela con sus países vecinos. Incluí quince (15) horas de los problemas en las fronteras con Guyana, Brasil, Colombia y el Caribe. En la revisión del trabajo presentado, se dispuso que la temática de fronteras se incluyera en el programa de Geopolítica, pero, con una duración de treinta (30) horas académicas, siendo denominado “Geopolítica II”.

          Al iniciarse los Cursos de Especialización Militar, se presentó un inconveniente, no se disponía de suficientes docentes que abarcaran el contenido del programa de los cuatro frentes fronterizos, por lo que fui designado para impartir la materia en los cinco institutos educativos del Ejército, dada mi iniciativa en la implementación de esta asignatura. Inicié las clases, de Lunes a Viernes, desde las 08:00 hasta las 16:00 horas (mañana y tarde). Para la segunda semana de clases, me encontraba agotado, tenía que impartir las clases sentado. Para paliar esta situación, coordiné con varios profesores universitarios y les pedí apoyo con una conferencia en el área de su especialidad. Así logré cumplir con las horas de clases. 

           Ese mismo año, hice el planteamiento al Comando de las Escuelas del Ejército (ente rector de la educación militar del Ejército, en ese entonces), para realizar una jornada de conferencias sobre los límites y fronteras de Venezuela, enmarcado en la carga horaria establecida para la asignatura Geopolítica II (30 horas académicas), para el personal de oficiales - alumnos; invitando a connotados y aquilatados profesores, historiadores y militares, especialistas en el área. El planteamiento fue aprobado y se iniciaron así, las “Jornadas de Conferencias: Límites y Fronteras de Venezuela, Aspectos Históricos y Problemática Actual”. Duraba una semana, de Lunes a Viernes de 08:00 a 17:00 horas y estaba dirigida inicialmente al personal militar que realizaba el Curso de Profesionalización Militar, en el grado de Capitán y abierta a todo el personal militar interesado en la temática fronteriza.

         Las Jornadas de Conferencias Límites y Fronteras, tenían como finalidad:


  • Dar a conocer de manera amplia y analíticamente, la historia y la problemática de límites y fronteras que presenta Venezuela en su entorno territorial y marítimo.
  • Motivar al personal militar del Ejército, a la búsqueda permanente del conocimiento y a profundizar en la historia y geografía patria, para poder comprender e interpretar los hechos y sus consecuencias en la configuración actual del territorio nacional.
  • Contribuir al desarrollo de una visión geopolítica sobre los límites y fronteras de Venezuela, en el personal de oficiales que realizan el Curso de Profesionalización Militar, en las Escuelas de Armas y Técnica del Ejército.
  • Actualizar el nivel de información en el campo de la geopolítica y la estrategia.

Fueron invitados especialistas de alta talla, entre ellos:
  • Dr. Isidro Morales Paúl, Abogado, Negociador de los Tratados de Delimitación Marítima realizados por Venezuela.
  • Dr. Kaldone Kneihed, Embajador, Profesor de la Universidad Simón Bolívar, Especialista en Derecho del Mar, Autor de libros y Jefe de la Comisión Presidencial de Integración y Asuntos Fronterizos (COPIAF).
  • Dr. Rafael Sureda Delgado, Internacionalista, Director de la Escuela de Estudios Internacionales de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Autor de libros.
  • Dr. Pablo Ojer, Historiados, profesor universitario, especialista en Colombia y en fronteras, autor de libros.
  • Dr. Miguel Ángel Burelli Rivas, Ministro de Relaciones Exteriores.
  • Dr. Juan Carlos Sainz Borgo, Secretario Ejecutivo de la Comisión Presidencial COPIAF. Autor de libros.
  • Dr. Argenis Ferrer, Internacionalista, profesor universitario, Docente de la Escuela Superior de Guerra Aérea.
  • Profesor Javier Nieves Croes, Abogado, Asesor Jurídico del Estado Mayor General de la Armada, especialista en Derecho Marítimo y posteriormente Comisionado Presidencial para la Delimitación de Áreas Marinas y Submarinas con Colombia y otros temas (CONEG).
  • Profesora Giovanna de Michelle, Internacionalista, docente de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV. Especialista en Brasil.
  • Dr. Jean Francois Pulvenis, Abogado, Director de Fronteras Marítimas de la Dirección General de Soberanía, Límites y Asuntos Fronterizos del Ministerio de Relaciones Exteriores.
  • Equipo multidisciplinario de la Dirección General de Soberanía, Límites y Asuntos Fronterizos (DGSLAF, hoy, Oficina de Fronteras), conformado por: ingenieros geodestas, internacionalistas, politólogos, abogados, geógrafos y militares.
  • Almirante Carlos Giacopini Martínez, Graduado en la Academia Naval de Livorno, Italia. Secretario del Consejo de Defensa de la Nación (CODENA), posteriormente Comandante de la Región Estratégica de Defensa Integral Marítima - Insular.
  • General de División José María Troconis Peraza, Jefe de la División de Planes Estratégicos, Comandante del Teatro de Operaciones Noroccidental (TONO), creado para las operaciones militares de guerra durante la crisis de la Incursión de la corbeta colombiana Caldas; Comandante General del Ejército.
  • Vice Almirante Elías Daniels Hernández, Jefe de la Unidad Especial Guyana del Ministerio de Relaciones Exteriores.
  • Contra Almirante Hebert José Velasco Collazo, Director General de Soberanía, Límites y Asuntos Fronterizos (DGSLAF). Oficial de Inteligencia durante la incursión de la corbeta colombiana Caldas.
  • General de Brigada (GN) Alfonso Núñez Vidal, Director General de Soberanía, Límites y Asuntos Fronterizos (DGSLAF).
  • Capitán de Navío Blanco Carrero, Doctor en Filosofía de la UCV. Profesor de estrategia y geopolítica en la Escuela de Post grado de la Armada y Escuela Superior de Guerra Naval. Autor de libros. 
  • Coronel (GN) Fernando Hernández Hernández, especialista en fronteras.



 Mis disculpas para aquellas personas que no fueron mencionadas y que participaron en las jornadas de conferencias, pero hay detalles que escapan a mi memoria y no cuento con material documental pertinente, por encontrarme en el extranjero.

Tríptico de la VII Jornada de Conferencias Límites y Fronteras de Venezuela,
Aspectos Históricos y problemática Actual.

Tríptico de la VII Jornada de Conferencias Límites y Fronteras de Venezuela,
Aspectos Históricos y problemática Actual.

En el mes de julio de 1995, se da inicio a la I Jornada de Conferencias “Límites y Fronteras de Venezuela”, reuniendo a los oficiales del Curso Nº 29 de la Escuela de Infantería y el Avanzado para oficiales de la Escuela Técnica.

            La II y III Jornada de Conferencias, se realizaron en el mes de noviembre de 1995 y en el segundo semestre de 1996, con los Cursos Avanzados Nº 30 y el Nº 31 respectivamente, de la Escuela de Infantería. En estas dos últimas Jornadas, no se contó con la asistencia de las otras Escuelas de Armas y Servicios, debido a que no contemplaban la realización de los Cursos Avanzados para ese año.

La IV y V Jornada de Conferencias, se realizaron en el mes de febrero de 1997 y 1998, respectivamente.

La VI Jornada se realizó en el mes de marzo de 1999. Las Jornadas de Conferencias, durante los años 2000 y 2001, fueron interrumpidas por fuerza mayor.

La VII Jornada de Conferencias Límites y Fronteras de Venezuela, Aspectos Históricos y Problemática Actual, se ejecutó el 21 de octubre de 2002; siendo ésta, la última Jornada celebrada, a la cual asistieron 150 Oficiales - Alumnos de las Escuelas: Artillería, Caballería y Blindados, Ingeniería Militar, Infantería y Técnica.

El Universal, miércoles 5 de febrero de 1997/Nacional y Política/Pág.1-14
       
       De esta reminiscencia, de lo que fueron las Jornadas de Conferencias Límites y Fronteras de Venezuela al momento actual, pareciera que persiste un profundo desconocimiento sobre nuestra historia y nuestra realidad limítrofe y fronteriza, causal para condenarnos a seguir repitiendo los mismos errores que en materia territorial hemos cometido.  

Los organismos responsables del ámbito educativo nacional, deberían revisar el pensum de estudios y realizar las modificaciones que fueran necesarias, para que esta temática sea un contenido de estudio permanente en los diferentes niveles educativos, para que el venezolano logre tener un conocimiento integral de la Patria; crear un programa de difusión a través de los medios de comunicación social, sobre Venezuela y sus fronteras, para desarrollar y reforzar una visión compartida y actualizada de la conformación geohistórica y la situación limítrofe y fronteriza del país.

Las instituciones públicas tienen la responsabilidad de mantener informado, mediante la divulgación de acciones pertinentes que faciliten a los venezolanos, el entendimiento claro del problema y el desempeño del Estado venezolano para abordarlo.   

La debida formación u orientación de una generación de relevo seria, responsable, comprometida y altamente competente, sin duda es pivote para redimensionar nuestra visión geopolítica, fortalecer nuestra posición nacional y modificar nuestra estrategia frente a los vecinos, con el fin de preservar nuestra integridad territorial y salvaguardar nuestros intereses vitales. 

Ese debe ser nuestro norte, indefectiblemente. Bien lo dijo Mariano Picón Salas: “…sólo la educación, una inmensa, repartida e inagotable educación, podría vencer los horribles desniveles de pensamiento y conducta, que agrietan nuestra existencia colectiva”.

29/07/2020. 5:40pm

viernes, 17 de julio de 2020

La Integridad Territorial


Por Marco Aurelio Fernández Hernández
Gral. Brig (r) / Docente

“Lo que hoy llamamos el “territorio venezolano” no fue un todo integrado sino para finales del siglo XVIII y esa integración tuvo que asimilarse y cristalizarse durante el período republicano” así expusieron los profesores Hermann González Oropeza y Manuel Donís Ríos en su libro “Historia de las Fronteras de Venezuela” de Cuadernos Lagoven del año 1989.

La historia y la geografía no solo nos permite aproximarnos al proceso de configuración territorial, sino también a nuestra conformación como República. Es por ello que, por la vía de una serie de materiales video gráficos, se intenta recordar o dar a conocer cómo fue el proceso geohistórico de integración del territorio nacional y cómo se pasó de los territorios de las provincias genésicas (como las llaman los historiadores Herman González Oropeza y Manuel Donis Ríos:1989), al territorio de la Venezuela actual.

El siguiente, es el primero de tres videos que se compartirán consecuentemente, y que están relacionados con la geografía de Venezuela. Están soportados en el trabajo de connotados profesores y fotógrafos, se han ambientado con extractos de canciones y música de compositores venezolanos; queriendo también, ensalzar la música criolla venezolana y con ello, enviar mensajes que invitan a llamar la atención por el amor a la Patria, Venezuela.



Este segundo video, busca visualizar los elementos constitutivos del espacio natural y del espacio geográfico; abordar la temática de la caracterización del territorio nacional, la situación geográfica y la división político-administrativa de Venezuela.




Venezuela Territorial, busca mostrar una aproximación a las regiones naturales del país. Dar a conocer de manera resumida las Provincias Fisiográficas de Venezuela (mostrando gráficas y fotografías).



Estos videos tienen fines netamente educativos e informativos, pudieran ser de utilidad para los venezolanos, los estudiantes de secundaria que cursen la asignatura Geografía de Venezuela y, para cualquier persona que desee incursionar en estas áreas del conocimiento.  

Para revisar otros materiales referidos a esta materia, revisar el canal https://www.youtube.com/channel/UCaW-0jy3WUzr0hPNgcxg9Pw

miércoles, 8 de julio de 2020

Dr. Edgar Yépez Gil. Experto en Demarcación. In Memoriam

Las labores de demarcación son poco conocidas, pero revisten gran importancia, debido a la inconmensurable responsabilidad de marcar en el terreno, la delimitación que por negociaciones directas o sentencia se establecen entre dos o más Estados.

El Dr. Yépez fue uno de los contados venezolanos que dedicaron su vida o gran parte de ella a esta difícil, pero maravillosa labor. Sus casi 100 años de vida no fueron obstáculo para asesorar la Dirección -antiguamente División- de Demarcación de la Oficina de Fronteras de una Cancillería que le quedó debiendo por sus servicios.

Escribir sobre él merece especial dedicación, es por ello que a continuación publico (previo permiso del autor) una semblanza muy sentida de otro experto y hoy máximo representante de las labores de Demarcación en Venezuela, jubilado, pero al igual que el Dr. Yépez, siempre dispuesto a orientar y asesorar innegablemente, instituciones y personas que en la materia así lo requieran, debido a su vasta experiencia; el Ingeniero Carlos Hernández, quien además expone nuestra realidad.

Por Carlos Hernández
Ingeniero / Ex Director de Demarcación

Anoche 7 de julio de 2020, a las 7:oo pm, falleció en la ciudad de Caracas, el Doctor Ing. Edgar Yépez Gil, en su apartamento de los Palos Grandes, de donde nunca quiso irse, ni siquiera a su natal Barquisimeto o a su adorada Mérida. Entrañable amigo, él fue la personificación de lo paterno, del guía, del orientador de vida. Dios lo tenga en su gloria y que demarque en el Paraíso, aunque no sea necesario. Dios entenderá.
 Creo que el apellido del Dr. Yépez es “Yépez Gil”, así combinado, cada vez que se presentaba lo hacía con la expresión “Yépez Gil”, así pegado, de hecho, su segundo apellido es Joubert: para nosotros, quienes lo conocimos y respetamos era simplemente el “Dr. Yepez”.

Natural de Barquisimeto, Edo Lara, y si mal no recuerdo tenia recién cumplidos 96 años, lo deduzco porque cuando hablábamos comparaba con mi mama que tiene 90 actualmente y él le lleva 6 años. El Dr. Yépez lamentablemente por esta situación de pandemia, no podrá ser acompañado a su última morada por quienes desearían hacerlo. Ojalá sus hijos y la familia estén con él. No lo veo desde hace 6 años cuando cumplió 90.  Ya no lo llamaba por telf. porque casi no escuchaba con claridad, y a su casa no podía ir, por los costos de movilización.

Agradezco infinitamente a la señora Omaira Rodríguez, secretaria de Demarcación en mis últimos años de servicio, quien veló por infinidad de favores al Dr. Yépez; la bolsa, su sueldo, la caja de ahorros, llevarle comida y dulces preparados, lo hizo desinteresadamente hasta q partió al exterior en búsqueda de mejores ingresos.
Nada de lo que yo puede reseñar del Dr. Yépez, cubrirá por completo su alta calidad humana, sus enseñanzas, su gran experiencia, sus comentarios y un sin fin de anécdotas y vivencias; nunca se guardó nada al respecto, así fue de claro y dadivoso.
Graduado de Ingeniero Civil en la Universidad de Mérida, era conocedor del diseño y construcción de vías de comunicación, fue viceministro de Obras Publicas en el Gobierno de Raúl Leoni, años 1965-66.

Llegó al MRE en el año 1976. Estando algunos años en la entonces extinta “División” de Demarcación. Sé que trabajó como ingeniero en la demarcación de la Sierra de Los Montes de Oca durante la primera presidencia de Carlos Andrés Pérez, por los años 1978-79, pero al tomar posesión Luis Herrera Campins, dieron un alto a esos trabajos porque convencieron al presidente de la inconveniencia de dichas labores. 

Total, ahí están los cientos y tantos hitos en los Montes de Oca, esperando por su partida de nacimiento. En la Cancillería, no encontré registro oficial de esos trabajos, lo que utilice para algún análisis o preparación de trabajos de campo de esa zona me lo proporciono el Dr. Yépez de su biblioteca personal; siempre comentaba que la sola construcción de los monumentos era un hecho que afirmaba la voluntad manifiesta del Estado por reconocer el criterio de límites allí aplicado, así no tuvieran acta de inauguración.

Pero, los aportes más significativos del Dr. Yépez, en su acucioso trabajo de investigación técnica, fue el análisis e investigación de nuestros límites demarcados, fue el primero que alerto sobre las desviaciones de las rectas geodésicas de la Guajira (sus informes técnicos de la Guajira son consulta obligada), Zulia-San Miguel (donde se corrigieron algunos hitos que estaban desviados, siendo un importante antecedente), Catatumbo-Tres Bocas y otras, siempre en perjuicio de Venezuela. En cuanto a la recta Catatumbo-Tres Bocas, fue su valioso aporte que nos llevó a dilucidar el problema del Caño Tapara y de la recta en general, además de hacer notar que a nuestra “biblia”, el libro sobre DOCUMENTOS RELATIVOS A LA FRONTERA ENTRE VENEZUELA Y COLOMBIA, le falta un documento súper importante que es la respuesta colombiana a las Notas diplomáticas del año 1932.

Planteó la teoría de las micro delimitaciones pendientes, cosa que debe tomarse en cuenta pues casi todas las rectas geodésicas llegan a extremos conformados por ríos y sus vaguadas.

Contribuyó decisivamente a la investigación unilateral, in situ, junto al Emb. Jean François Pulvenis, el Ministro Consejero Rene Gay Pola y la Dra. Angelina Citty Pitol, de los “asuntos pendientes” en materia de demarcación con Colombia, recorriendo cada lugar que así lo ameritara. Esa es la fórmula mágica, prepararse previamente antes de cualquier negociación.

A mí, particularmente, me condicionó como trabajo de investigación en varias oportunidades: Carlos…. Busca los planos de los Expertos Suizos que están en la mapoteca; investiga sobre el trabajo de Justo Zaragoza para el dictamen de la primera sección del Laudo Español; incluye en la programación anual un plan de trabajo de campo para investigar la recta Catatumbo-Tres Bocas; planifica como reconocer la desviación de algún hito en Perijá; estudia porque la expresión  Mogotes se refiere a Islotes; estúdiate el caso de la recta Tabatinga-Apaporis entre Colombia y Brasil, que allí hay un antecedente de corrección de hitos que favorecieron a Colombia, sólo con la denodada intención de que fuesen antecedentes importantes en futuras negociaciones, ……. Y tantas otras instrucciones producto de su asesoría. Ahí quedaron sus informes personales y los que ayudo a elaborar.

Pero su aporte más valioso, no es técnico, porque más que un orientador técnico, fue un orientador de vida. Un gran ser humano, doy gracias a Dios haber pasado por sus manos. Cada enseñanza, cada opinión, cada recomendación, eran aplicable a todo.

Mi escritorio fue testigo de grandes charlas sobre límites y demarcación, temas extraños que debemos tocar con más frecuencia los venezolanos, sobre todo los que se dediquen a ellos. Sus disertaciones con otros personeros de alta experiencia, como el Padre Hermman, el Emb. Palacios, el Emb. Jesús María Ponce, el Dr. Barandarian, y otros, vivencia pura. Así mismo, igual podía entablar conversación con cualquier funcionario, sin importar su rango o competencia, porque fue un dador de bien.

Su contratación remunerada como asesor tuvo la justicia de la Coneg en la persona del Lic. Freddy Lezama, por lo cual le estoy agradecido, porque el Dr. Yépez asesoró a la Dirección General Sectorial de Fronteras de la cancillería de motu propio durante varios años, sin que se le pagara un centavo, y eso es querer aportar y querer un país.   

Fue alta e invalorable su contribución a la preparación de personal de relevo para suplir al personal técnico, que se iba jubilado o dejaba de prestar funciones, sobre todo al establecer un programa de asesorías personal, que iba dirigido al entrenamiento en temas relacionados a límites y fronteras terrestres, con énfasis en la demarcación y materialización de la línea de límites.

Uno de los pocos reconocimientos que recibió, con orgullo, fue el botón al mérito de la Oficina de Fronteras, instaurado por el entonces Director Marco A. Fernández Hernández, mientras pudo lo llevo en la solapa de su infaltable flux.
Paz a sus restos.

SJM, 8 de julio de 2020

viernes, 26 de junio de 2020

Esequibo: La manzana de la discordia.


Por Josmar Fernández
@josmarfernandez

Como sabemos, Venezuela no es una isla, ni desde el punto de vista geográfico ni jurídico, si nos remitimos al artículo 121 de la CONVEMAR, de la cual, por cierto, no somos firmantes. Responde a una realidad amazónica, andina, caribeña y atlántica. Sus relaciones de vecindad, en el espacio continental se desarrollan con Brasil, Guyana y Colombia, estos dos últimos con quienes también se vincula en el ámbito marítimo además de República Dominicana, Países Bajos, Estados Unidos a través de Puerto Rico, Grenada, St. Kitts y Nevis, Reino Unido (Monserrat), Dominica, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas y Trinidad y Tobago. 

Con Guyana sostiene una controversia debido a la reclamación por el territorio Esequibo, despojado por el Laudo Arbitral de París de 1899; y de cuya solución depende, potencialmente, delimitar también con Barbados y Surinam. Evidentemente, como Venezuela no es una formación insular, todas las acciones u omisiones cometidas con Guyana, tendrán repercusiones sobre otras controversias pendientes con sus demás vecinos. 
Aunque nuestra diferencia territorial es originalmente con el Reino Unido, Guyana con su independencia, la heredó en términos de “cualquiera controversia pendiente” y desde entonces las relaciones bilaterales han sido incómodas, debido a su interés de elevar el caso ante la CIJ, a fin de decidir sobre la nulidad o no del Laudo de 1899, declarado unilateralmente por Venezuela nulo e írrito y quien, además, ha insistido torpemente en sostener un mecanismo como los Buenos Oficios, agotado desde hace mucho no solo por la falta de resultados concretos, sino por la presión ejercida por Guyana, con el aumento acelerado del desarrollo de actividades de exploración y explotación de recursos naturales dentro del Esequibo.
En Venezuela, ahora todos están concentrados en identificar responsables, cuando debemos asumir, tal como lo afirmaba el Almirante Elías Daniels, todos los gobiernos han cometido fallas respecto a este tema, ciertamente, unos están más comprometidos que otros, pero por ser una materia de interés nacional, las responsabilidades finalmente son compartidas.
Desde el año 2018 se tenía conocimiento de la remisión de la controversia a la CIJ, debido a una demanda interpuesta por Guyana, apoyada por una decisión del Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres; y en la misma fecha mediante comunicado de la Cancillería venezolana, se conoció la decisión de Venezuela de no presentarse ante la corte. Es ahora, en junio 2020 cuando esa decisión se discute.
La pandemia actual es una situación coyuntural, razón por la cual el 17 de marzo del presente año la CIJ emitió una notificación donde informaba el aplazamiento del caso Guyana Vs Venezuela hasta nuevo aviso, sin embargo, el 29 de mayo publica un comunicado en donde participa que el día 30 de junio a las 2:00pm se abrirán las audiencias públicas, referidas a la jurisdicción de la corte en el caso del Laudo Arbitral de 1899 (Guyana Vs Venezuela), cuestión sorpresiva para quienes estaban convencidos de no llegar a este punto. 
Desde entonces, han comenzado a aparecer públicamente (porque desde principios del año 2019 se advirtió a algunos personajes), ideas disidentes sobre el hecho de no presentarse ante la corte, o bien, grupos cuestionando que este sea el único caso sometido a videoconferencia, asunto que, según éstos, develaría posibles conspiraciones en contra de Venezuela para despojarla definitivamente del territorio Esequibo.
Ante la pretendida matriz de opinión, no podemos desconocer el error injustificable cometido por la CIJ al participar que daría curso al caso, antes de notificar la enmienda de los artículos 59 y 94 de su Estatuto, donde se estipula "la corte puede decidir, por salud, seguridad u otras razones de peso, celebrar una audiencia total o parcialmente por video link" así como "la lectura de la sentencia del tribunal…” respectivamente. Por otro lado, tampoco podemos desconocer que también existe la posibilidad de solicitar prórroga, tal y como lo hicieron Guatemala, quien pidió 12 meses de extensión, y Gambia, quien pidió 3 meses de prórroga; mientras que Venezuela no la solicitó.
La jurisdicción de la CIJ es facultativa, no obligatoria y sobre ello se apoya Venezuela para no participar en el proceso adelantado por este máximo tribunal internacional. Para algunos, Venezuela debió haber pedido prórroga, otros defienden que no debería remitir ningún tipo de misiva susceptible de interpretarse como reconocimiento de este órgano, razón para entender la falta de interés en buscar otras alternativas que, al menos hubiesen permitido ganar más tiempo para pensar en una mejor estrategia y tratar de unificar apoyo por parte de expertos, especialistas, academias, fuerzas políticas, grupos activistas y ciudadanos en general.
Se han introducido más de 150 casos ante la CIJ, en donde participan cada vez más los países latinoamericanos, como Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Perú, Uruguay, Belice, Costa Rica, Guatemala y Nicaragua.  Esto no sugiere la obligatoriedad de reconocerle jurisdicción, coincidimos que es una decisión soberana, faltaría conocer la interpretación de la corte sobre el artículo IV del Acuerdo de Ginebra; pero sí debe llamar poderosamente la atención, para ubicarnos dentro de un escenario cuya tendencia para resolver las controversias es su aceptación.
La decisión de la CIJ es impredecible, aunque vale recordar el artículo 53 de su Estatuto donde se permite a una de las partes solicitar a la corte que decida a su favor, así la otra parte se abstenga de defender su caso. De cualquier forma, Venezuela no ha sido el único país en no comparecer ante ella, tenemos ejemplo de Francia, Islandia, Argentina, Estados Unidos y Turquía por nombrar algunos. Ahora, los casos siempre han seguido su curso y finalmente la CIJ ha emitido sentencia, la cual tiene carácter inapelable y de obligatorio cumplimiento, según lo estipulado en el artículo 60 del Estatuto.
Algo llamativo, algunas de estas sentencias no han sido acatadas en un principio. Argentina recurrió a la mediación del Vaticano para solventar su controversia con Chile, Islandia y Reino Unido, así como Guinea Bissau y Senegal solucionaron mediante acuerdo bilateral, también se encuentran casos como Nigeria quien, tras años de desacatar la decisión, terminó entregando la península de Bakassi a Camerún o Colombia que luego de su actitud frente al fallo con Nicaragua, está inmersa en un nuevo proceso judicial.
 Salvando las diferencias entre los elementos y factores vinculados a los casos expuestos, si bien no parecieran conocerse sanciones sobre los Estados que desacaten la decisión de la CIJ, de alguna manera, se ve afectada su reputación como Estado respetuoso del Derecho Internacional.  
Asunto parecido al nuestro es el de Honduras-Nicaragua en 1960, en el cual Honduras tenía la posesión del territorio y Nicaragua cuestionó el Laudo Arbitral emitido por el rey de España en 1906. La corte dictaminó la validez del Laudo y exhortó su obligatorio cumplimiento por parte de Nicaragua. Ciertamente, se debe revisar el fondo del asunto para establecer semejanzas y diferencias con nuestra reclamación.
Por lo pronto, en Venezuela hay una obligación moral de responderle al venezolano dos incógnitas sobre esta controversia ¿dónde estamos? y ¿hacia dónde vamos o qué podemos esperar? Oficialismo y oposición coinciden en el no reconocimiento de la jurisdicción de la CIJ, ahora, ¿coinciden también en no presentarse ante ella, este 30 de junio?
La AN ha emprendido acciones tardías, cuando finalmente emite un Acuerdo de ratificación de rechazo de someter a la corte la reclamación del Esequibo con fecha 18 de junio del presente año, donde manifiesta -a 12 días de la audiencia- no haberse agotado los medios de solución pacífica de controversias no-jurisdiccionales, además de asegurar que se ha decidido “de manera negligente…no participar en el proceso seguido ante la Corte Internacional de Justicia”, posteriormente, se publica una carta de la "Oficina del Procurador Especial" en la cual solo se hace alusión a la falta de jurisdicción de la corte, no se plantean propuestas o acciones, conociendo su posible impacto para Venezuela.
Recordemos, el Estado venezolano será tratado por la CIJ como una de las partes involucradas, y todavía no se percibe consenso nacional sobre las medidas adoptadas ante este máximo tribunal internacional. Las responsabilidades son compartidas y si eventualmente la corte acepta tener jurisdicción para conocer el caso, le dará curso y emitirá sentencia ¿ya se pensó en las futuras acciones?
La culpa de la falta de consenso nacional no fue de Guyana, ni las transnacionales, ha sido nuestra ineptitud y desinterés por prepararnos mejor y dedicarnos al tema con rigurosidad. No es posible designar personas, algunas sin mayor conocimiento de la materia y señalarlos mañana de nuestras frustraciones.
Evidentemente, el Esequibo es nuestra manzana de la discordia.
 Caracas, 26 de junio de 2020

viernes, 19 de junio de 2020

Reflexiones Fronterizas en tiempo de pandemia. La reclamación del Esequibo en un eterno debate.

Por Josmar Fernández

Esta semana correspondía retomar el tema de los expertos en materia de fronteras y límites, sin embargo, desde hace unos días, el grupo Mi Mapa ha realizado interesantes cuestionamientos sobre el comportamiento pasivo de los venezolanos, exteriorizando un clamor nacional, de vieja data, de exhortar al Estado venezolano a ser más agresivo en su accionar respecto a la reclamación del Esequibo, espacio geográfico que no se nos pretendió despojar con el Laudo de 1899, sino que, en efecto se nos despojó.

Analizando los últimos 50 años, no se ha dado un debate nacional en esta materia, como tampoco se nos habló propiamente de las ventajas y desventajas que representaba para Venezuela, la firma del Acuerdo de Ginebra de 1966.

Siendo éste el único instrumento jurídico que garantiza, al menos, el reconocimiento por parte del Reino Unido y Guyana, de una contención por parte de Venezuela, cuestión que no significa de ninguna manera, que se haya dejado sin efecto el Laudo Arbitral, declarado unilateralmente nulo e írrito; no es menos cierto que tiene sus bemoles y así lo dieron a conocer en su oportunidad insignes venezolanos de la talla de Efraín Schacht Aristiguieta, Marcos Falcón Briceño, Isidro Morales Paúl, Carlos Sosa Rodríguez, Pedro José Lara Peña, Juan Carlos Rey, Ramón Carmona y el jurista y ex canciller René De Sola, como uno de los mayores críticos, quien publicó “Guayana Esequiba y el Acuerdo de Ginebra” donde exponía a detalle sus reservas sobre el acuerdo.

Tales observaciones parecieran no haber tenido mayor repercusión, al menos el debate sobre los posibles desafíos que se nos presentarían a futuro no se dio. Para el año 1981, Pedro José Lara Peña decretaba tajante “con el Acuerdo no hemos logrado ningún paso positivo ni lo haremos en el futuro”. Expresión lapidaria.

Sería inútil a estas alturas, profundizar sobre lo que dejamos de hacer internamente en 54 años y hoy nos pasa factura. Para dar un ejemplo y, apartando la cuestión político-partidista, que tanto daño ha hecho en este particular, sería irresponsable negar que en el año 2013, un grupo de diputados de “Movida Parlamentaria”, encabezado por la entonces diputada María Corina Machado, preparó un proyecto de ley para ser introducido ante la Asamblea Nacional, cuyo objeto era reforzar la posición de Venezuela en el territorio en reclamación ante las pretensiones de Guyana, la idea central era determinar las zonas marítimas, incluyendo la plataforma continental extendida, correspondiente a la proyección de la fachada atlántica del estado Delta Amacuro y hacer reserva expresa de los derechos de nuestro país sobre el Esequibo.

El proyecto se desestimó en su momento, luego, en el año 2018 se creó la Comisión Mixta para la Defensa del Esequibo y su Fachada Atlántica de la Asamblea Nacional (AN) a quien se le instruyó “iniciar la preparación de un proyecto de ley que fije claramente los espacios correspondientes a la Fachada Atlántica, e igualmente convoque activistas y expertos en la materia, con el objeto de elaborar los proyectos de leyes necesarios que tengan que ver con la reafirmación de nuestra integridad territorial y marítima”. Hasta hoy no se conocen detalles al respecto.

Analizar la controversia implica conocer la perspectiva venezolana y comprender los argumentos esgrimidos por Guyana, para poder realizar cuestionamientos sensatos. Ello nos lleva a identificar una discrepancia de interpretaciones: Venezuela afirma que la controversia es territorial, lo que implica la devolución del territorio que le fue despojado, Guyana sostiene que la controversia es jurídica, reconoce la contención de Venezuela al manifestar unilateralmente que el Laudo de 1899 es nulo e írrito, por lo cual, exige discutir en principio la validez o no del Laudo ¿Cómo se concilian dos interpretaciones de la controversia, mutuamente excluyentes? ¿Cómo se selecciona el mecanismo para solventar la controversia, si su aplicación depende precisamente de ello?

Remitirnos al Acuerdo de Ginebra, implica referir el artículo IV, tremendamente discutido, en el cual se cita el artículo 33 de la Carta de las Naciones Unidas, donde el arreglo judicial está previsto, sin embargo, hay quienes sostienen que es un párrafo enunciativo, porque Venezuela no hace reconocimiento expreso de la jurisdicción de la Corte y no creen que se pueda interpretar de tal manera.

En todo caso, la negociación obliga a pensar en mínimas y máximas aspiraciones respecto al territorio Esequibo, hay que decirlo responsablemente. Alimentar un discurso diferente, puede llevarnos al punto poco conveniente de una escalada del conflicto, cuestión que se traduciría en una amenaza a la paz de la región. Pareciera que no se ha puesto sobre la balanza el efecto rebote, por parte de la sociedad venezolana hacia las fuerzas políticas, ante el posible desenlace de esta controversia.

Debemos dejar la ingenuidad, las relaciones internacionales no se basan en hacer amistades, sino en entrar en un juego de intereses nacionales y poder. Estamos en una situación compleja y desfavorable, frente a una CIJ impredecible, cuya aceptación del caso podría significar una solución conforme al estricto derecho o con arreglo de normas de equidad, ex aequo et bono. Hay que decirle al venezolano que la tendencia en sus decisiones ha sido lo segundo y ello no necesariamente nos beneficia, tampoco se puede seguir vendiendo la idea de teorías conspirativas o apostar al desprestigio de los organismos internacionales que son consultados por la comunidad internacional.

Con una visión clara, el profesor Juan Carlos Rey refería “la tentación de la demagogia” como un peligro en la conducción de nuestra Política Exterior y del cual debemos estar atentos, cuyo significado es “abdicación por parte de los líderes políticos de su responsabilidad de tomar decisiones y el renunciar a su deber de tratar de orientar a la opinión pública por temor a la impopularidad”. En 1962 nos pronunciamos oficialmente respecto a la reclamación, hay dos opciones: quedarnos de brazos cruzados para luego señalar responsables, nuestro pasatiempo favorito, o pensamos en una mejor estrategia que el discurso retórico.

No hay espacio ni tiempo para falsas expectativas, hacen seguimiento Colombia y algunos países del Caribe, con los que tenemos una delimitación de áreas marinas y submarinas pendiente.
Caracas, 19 de junio de 2020.

@josmarfernandez
josmarfernandez@gmail.com

miércoles, 3 de junio de 2020

Reflexiones Fronterizas en tiempo de pandemia. Venezuela, Guyana, las transnacionales y la CIJ

Por Josmar Fernández

A partir de la notificación realizada por la Corte Internacional de Justicia (CIJ), a través de su página oficial, el viernes 29 de mayo, informando que daría curso vía videoconferencia, debido a la pandemia generada por el COVID19, a las audiencias públicas referidas al caso pendiente entre Guyana y Venezuela sobre el Laudo Arbitral de 1899. Los comentarios no se hicieron esperar y por eso resulta interesante hacer una revisión de la situación.

Con la firma del Acuerdo de Ginebra en 1966, se instaba a “buscar soluciones satisfactorias para el arreglo práctico de la controversia” a través de la creación de una Comisión Mixta que, en 4 años no dio resultados. Inmediatamente se firma el Protocolo de Puerto España en 1970 y se suspenden las conversaciones por 12 años. Cumplido el período, Venezuela denuncia el Protocolo, pero por falta de acuerdo entre las partes se pierden 7 años más, cuestión que presionó el acercamiento hacia el   Secretario General de las Naciones Unidas, estableciéndose como mecanismo de arreglo pacífico de la controversia, los Buenos Oficios en 1989, facilitando el acercamiento entre las partes, pero sin ningún progreso significativo hasta el año 2017.

Haciendo un balance, llevamos 54 años en espera de resultados positivos. Si bien los temas territoriales no son de fácil y rápida solución, ante lo que en teoría de juegos se llama juego de suma cero, Antonio Guterres, Secretario General de la ONU el 30 de enero del año 2018, escoge el arreglo judicial (CIJ) como mecanismo de solución de controversia. Guyana aplica la solicitud ante la CIJ el 29 de marzo de 2018, mientras que, Venezuela manifestó al día siguiente que lo desestima y posteriormente el 28 de noviembre de 2019, consigna ante la Secretaría de la CIJ un “memorándum donde reitera su posición sobre la falta de jurisdicción de esa instancia judicial internacional respecto de la demanda unilateral”.

Guyana, Estado de reciente creación, pequeño, pobre, con marcadas diferencias raciales y problemas gubernamentales de corrupción, se preocupó por hacer lobby en los organismos internacionales, realizó alianzas estratégicas y fortaleció relaciones y apoyos con Caricom y Commonwealth, avanzó en los procesos de delimitación marítima pendientes con los países vecinos, propuso la extensión de su plataforma continental, flexibilizó su legislación para atraer inversiones y así, consolidó la presencia de algunas de las empresas trasnacionales más importantes del mundo, en el territorio bajo su jurisdicción -incluyendo el Esequibo-, transgrediendo así los derechos de Venezuela sobre su proyección marítima en el Atlántico, que hoy se ven amenazados.

Venezuela, desde el primer momento apostó por la negociación directa y la confianza del cumplimiento de buena fe por parte de Guyana de lo convenido en el Acuerdo de Ginebra, cuestión que, independientemente de ello, si hemos honrado. Ha insistido por más de 30 años, ingenua o soberbiamente, por un mecanismo dentro del cual no se han logrado avances porque los intereses en juego son, sin duda, mutuamente excluyentes. Las acciones parecieran limitarse al ámbito diplomático, a través de acercamientos poco exitosos por la vía de la cooperación bilateral, pero también, mediante innumerables y enérgicas notas de protestas que lograron neutralizar en muchas oportunidades las pretensiones del Estado vecino.

Ahora, pese a la decisión soberana de no reconocer la jurisdicción de la corte, persisten dudas en algunos sectores sobre el compromiso asumido en el artículo IV del Acuerdo de Ginebra, donde se cita el artículo 33 de la Carta de las Naciones Unidas, en el cual el arbitraje y el arreglo judicial están incluidos dentro de los medios de solución pacífica. De otra parte, han resurgido cuestionamientos sobre la actitud de las transnacionales frente al conflicto, ideas sobre poblar la Guayana Esequiba o acercar los programas sociales, crear un nuevo estado, entre otras propuestas que fueron desestimadas en su momento. Cabe la pregunta ¿por qué serían pertinentes ahora?

Un caso aleccionador, cuando el entonces ministro de la juventud Charles Brewer Carías junto a un grupo de 50 jóvenes voluntarios, se adentraron en una sección de la parte norte del territorio Esequibo, durante la Semana Santa del año 1981, y levantaron información importante donde demostraban -para ese entonces- el intensivo desarrollo que Guyana había adelantado durante los 12 años de congelamiento de las negociaciones e instaba a hacer lo propio. Ello trajo consigo fuertes señalamientos al entonces ministro, por parte de personajes de la política venezolana y algunos de sus pares dentro del gabinete ministerial; probablemente una de las razones de su salida del ministerio.  

Lo cierto es que nunca se les ha explicado a los venezolanos por qué dichas acciones se consideran inconvenientes, como tampoco se aborda esa matriz de opinión, 39 años después, de repoblar y desarrollar actividades sobre un territorio que, aunque sujeto a reclamación, está administrado por otro actor desde hace 121 años.

Pareciera que la situación exige sincerar escenarios, redefinir estrategias, informar y reeducar eficientemente a los venezolanos sobre las ventajas y desventajas que representa este conflicto, así como neutralizar matrices de opiniones que, por no atender a tiempo, se han atrincherado en el pensamiento colectivo venezolano.

Como decía Simón Rodríguez “Inventamos o erramos”.

Caracas, 1 de junio de 2020.

@josmarfernandez
josmarfernandez@gmail.com

lunes, 25 de mayo de 2020

REFLEXIONES FRONTERIZAS EN TIEMPO DE PANDEMIA. Los expertos. Parte II Hermann González Oropeza, Pablo Ojer y Jean François Pulvenis


Por Josmar Fernández
@josmarfernandez

Experto, según el diccionario del español jurídico de la RAE, es una “persona…que posee conocimientos técnicos especializados y cuya intervención se requiere en ciertas operaciones…para que asesore y emita el correspondiente informe”, sin embargo, a veces ese título ha sido utilizado muy ligeramente para atraer la atención del público o, entre ciertos grupos, como una forma para tratar de legitimarse.
A mi juicio, son contados los expertos en materia de límites, fronteras y temas afines a la soberanía. Algunos de ellos, inclusive, han pasado desapercibidos por la Cancillería y otras instituciones, poco o nunca publicaron artículos o libros, sino que su trabajo y experiencia reposa en los archivos y/o en organismos internacionales de renombre, sin mucho alarde.
Dando continuidad al artículo anterior, es preciso nombrar a los padres jesuitas Hermann González Oropeza y Pablo Ojer, cofundadores del Instituto de Investigaciones Históricas de la UCAB en 1956, quienes participaron directamente en estos asuntos de límite y fronteras y contribuyeron a la organización y publicación de material documental invaluable, producto de sus acuciosas investigaciones.
Hermann González Oropeza caroreño del estado Lara y docente ucabista a carta cabal, durante siete años fue un acucioso investigador de los archivos ingleses, dedicado a escudriñar todo lo referido al caso de la Guayana Esequiba. Fue asesor de la Cancillería durante veintitrés años (1963-1986), así como del Consejo Nacional de Seguridad y Defensa; formó parte de la Comisión Especial Presidencial para la Reclamación del Esequibo y escribió más de quince obras, algunas de ellas junto a Pablo Ojer y Manuel Donís Ríos en calidad de coautores.
El profesor Pablo Ojer Celigueta, oriundo de Navarra-España, nacionalizado venezolano e indiscutible defensor acérrimo de nuestras fronteras; fue director del Instituto de Investigaciones Históricas de la UCAB durante doce años (1956-1968), asesor del Ministerio de Relaciones Exteriores en lo atinente a la controversia por el Esequibo, durante siete años (1963-1970), tiempo en el cual representó a Venezuela en Londres, durante las conversaciones adelantadas a nivel de expertos con Inglaterra y, fue miembro de la Comisión Mixta de Límites (*), convenida en el Acuerdo de Ginebra de 1966. Del mismo modo, asesoró a la Cancillería venezolana en materia de límites con Colombia, durante ocho años (1970-1978) y fundó el Instituto de Estudios Fronterizos.
Por otro lado, sobrado mérito tiene el Dr. Jean François Pulvenis, uno de los venezolanos que acompañaron al Dr. Isidro Morales Paúl en la conformación de los acuerdos marítimos en el Caribe, primer director de fronteras marítimas, trinchera desde donde impulsó trabajos de delimitación y acuerdos pesqueros con islas del Caribe, además un gran especialista del golfo de Venezuela con conocimiento de alta factura en materia de demarcación y fronteras fluviales. En el año 2001, fue nombrado Comisionado Presidencial para la Delimitación de Áreas Marinas y Submarinas con la República de Colombia y otros temas, donde permaneció hasta el año 2002; al tiempo que fue designado embajador de Venezuela en Guyana.
El Dr. Pulvenis es consulta obligada cuando de delimitación marítima se trata; a ello le sumamos que ha sido director de la Dirección de Políticas y Planificación Pesquera de la FAO y asesor de la Comisión Interamericana del Atún Tropical, responsabilidades todas que lo califican ampliamente como un experto en la materia.
Probablemente, estos nombres sean conocidos para algunos, pero es importante rescatar su trabajo, pertinencia y los logros alcanzados en el ámbito práctico, para que el día de mañana, podamos tener elementos de juicio que nos permitan discernir entre un verdadero experto, un estudioso y un aficionado; porque en la gestión de los temas sensibles, como en la mayoría de los aspectos de la vida profesional, el reconocimiento de los méritos juega un papel fundamental para promover cambios en positivo, si no, ese capital intelectual se pierde, porque le dan valor en otros espacios.
A la vista está que, no todo el mundo llega a calzar la talla de estos zapatos.

Caracas, 15 de mayo de 2020.
(*) Donde dice Comisión Mixta de Límites, solo debe decir Comisión Mixta.


Venezuela ante la CIJ. Viene el lobo feroz.

  Por Josmar Fernández           La Corte Internacional de Justicia, el pasado 6 de abril se pronunció referente a la excepción preliminar i...